Cada vez más, las empresas, de cualquier tamaño prefieren sistemas estándar ya que las ventajas son muchas.
Enumeramos las 3 principales:
-
Menores costes y plazos (predecibles).
-
Menor dependencia de empresas informáticas (cualquier técnico puede mantener las aplicaciones estándares).
-
Asegurar la evolución del software y por tanto aprovechar las mejoras tecnológicas (el fabricante, en este caso Microsoft, evoluciona constantemente el software).